¡Qué placer encontrarme con discípulos que dan valor a la música y la cultura!

¡Qué placer encontrarme con discípulos que dan valor a la música y la cultura! Niñ@s que vienen en libertad, bien dirigidos desde sus hogares por sus padres, que ponen en valor la importancia de la educación musical.


No ocurre siempre. Pero cuando te encuentras con este “milagro” es un privilegio compartir el conocimiento, las vivencias y la experiencia de tantos años. A su vez es una gozada sentir sus ganas de saber, de entender, de participar, de comunicar, de descubrir otro lenguaje y otro mundo, que les ayudará y acompañará toda su vida.


Risas, complicidades, entrega y cariño. Pero sin atajos. Porque el maestro siempre es el maestro, y el discípulo, bien dirigido, tiene mucho camino que recorrer. Y llegará.


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